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Blog personal de Ester y Joel sobre su travesía en bici por Japón durante Septiembre 2015

jueves, 17 de septiembre de 2015

De Lago Tanuki a Shizouka: la noche del sake peleón!

Despertamos junto al lago Tanuki por los chillidos de los niños de la tienda de al lado. Estas cosas no pasan haciendo wild camping! El pronóstico decía que llovería por la mañana, así que desmontamos el campamento con cierta prisa. Mientras acabábamos de empacar comenzó a llover. Esperamos bajo el tejado de la zona de cocina a que bajara la lluvia y conocimos a los campistas vecinos, que nos preguntaron por el viaje. También conocimos a un simpático señor de sombrero con pluma y pájaro al hombro; un campestre pirata moderno! Nos tomamos unas fotos e intercambiamos dirección de blog y facebook respectivamente.




Cuando bajó la lluvia emprendimos el viaje de vuelta a la costa. La lluvia iba y venía. Paramos a desayunar en un café de carretera que parecía haberse congelado en los años 60s. Ahí nos resguardamos de la lluvia con un par de cafés de los 60s.

Cruzamos muchos pueblitos y una pequeña zona industrial. Mini fábricas, mini gruas, mini chimenéas y mini bodegas por todo el camino. Pero sin humo ni malos olores. Era como una maqueta de zona industrial, en un mini pueblo entre ríos y montañas. Por ahí vimos al monte Fuji por última vez, despidiéndose por todo lo alto a través de un Tori, en una estación de descanso.



Eventualmente llegamos a la costa. Pasamos por Yui, una ciudad famosa por sus Gambas Sakura que estábamos decididos a probar! Pero la lluvia atacó de nuevo y paramos en el primer restaurante que vimos abierto, que resultó ser chino. Pedimos un plato con gambas al vapor, que seguramente eran locales, o eso queremos creer. Estaban buenísimas, al igual que el pollo frito a la mostaza con chiles secos bien picantes, arroz y sopa. Me pedí mi reglamentaria cerveza y aprovechamos a cargar electrónicos nuevamente, mi más reciente obsesión. Y como la lluvia no bajaba, dio tiempo para navegar en internet y buscar donde dormir en Shizouka.




Cuando la lluvia bajó nuevamente (no paró hasta casi llegar a Shizouka), seguimos por el camino, atravesando el "Sata Pass". Una calle antigua en paralelo a la carretera, que alberga varios templos y santuarios, además de una serie de casas antiguas declaradas patrimonio de la humanidad.



Luego viajamos sobre el mar, en unas carreteras muy grandes, con un carril bici ancho y bien asfaltado, totalmente separado de la auto via. Se entrelazaban autopista, carretera, carril bici, y todos ellos surcaban la orilla del mar. Grandes obras de la ingeniería










El camino se volvió mas de ciudad conforme nos acercábamos a Shizouka. Por ahí nos cruzamos con el primer viajero ciclista que habíamos visto.

Llegamos temprano a nuestro destino, donde nos esperaba al Shizouka Town Hotel, en el mero centro de la ciudad. Muy bonito (y barato) hotel, como para el licenciado que va a cerrar unos negocios de un día para otro. Los amables dependientes trajeados nos invitaron a meter las bicis al Lobby e ignoraron nuestras pintas de atleta con su respectivo bouqué; el aroma de 140 km pedaleados, lluvias de dos días, gambas Sakura y perro mojado.



Fue magnífico contar con una habitación de hotel en condiciones, cama, ducha, wifi, enchufes múltiples para cargar los electrónicos... y una ciudad luminosa por la que turistear de noche. Nos bañamos y arreglamos, nos vestimos de gente decente y nos metimos a un tugurio, uno de esos típicos restaurantes / bar de las lamparitas rojas, que suelen ser baratos; son algo así como el bar de tapas de por acá. Por 4000 yens, podías comer y beber todo lo que quisieras durante 2 horas!! Pero nos quedamos con un pack más modesto: 2000 yens por toda la bebida que quisieras y 2 platos, en hora y media. Comimos calamar frito, patatas con queso y hueva de pescado y unas bolas de arroz. Y nos pulimos un montón de cervezas y un par de botellitas de sake, frío y caliente. Sake barato, Sake peleón... Pero muy divertido!







Ya servidos volvimos al hotel a re empacar, actualizar este blog en el cómodo escritorio, y planear la huida del día siguiente. Y a dormir a pierna suelta en cama de verdad.

70 km hasta Shizouka

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