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Blog personal de Ester y Joel sobre su travesía en bici por Japón durante Septiembre 2015

jueves, 24 de septiembre de 2015

Pedaleando con resaca a Kakegawa

Despertamos en el hotel de Shizouka con una leve resaca culpa del Sake peleón y la barra libre de cervezas. Aun así despertamos temprano para aprovechar el desayuno gratuito que servían hasta las 9:30 am y el resto de comodidades del hotelito. Curarse una cruda con bollitos, pan con mantequilla y café aguado... no obstante, era uno de los desayunos más abundantes que habíamos hecho antes del medio día... Hasta entonces!...

El sol brillaba sobre un cielo azul despejado hermoso y aun así, el inicio del recorrido se tornó bastante duro. Maldito sake! Pasamos por un Seven Eleven por más café y algún bocadillo sustancioso, y en seguida subió la moral. Casi de inmediato nos encontramos en Utsunoya Pass: un desvío de la carretera principal lleva a una zona alta, entre casitas antiguas y templos. Más adelante un estrecho túnel de la era Meiji que atravieza la montaña, y que existe desde el siglo XIX. Durante años fue el único paso seguro a través de la montaña, siguiendo el aun más antiguo Tokaido, el camino costero que unía Tokyo y Kyoto. Hoy en día hay otros dos mega túneles que cruzan y tienen acera para cruzarlos a pie o en bici, pero éste pequeño túnel es una joya! Todos sus alrededores son hermosos, hay templos y hasta un pequeño museo relacionado. Hay que subir por caminos muy empinados, pero vale la pena!






Del otro lado de la montaña comenzamos el divertido descenso. Y al poco tiempo encontramos el santo grial: el restaurante que nos habían recomendado tanto; la cura para lo que quedaba de resaca; el combustible que necesitábamos: El Sushi roo!! Es una cadena de restaurantes de Sushi que veníamos buscando todo el camino. El problema para encontrarlo era que no está escrito así. El restaurante se llama スシロー (Su-shi-ro-o) Así de claro. Es similar a aquel que encontramos por el camino en Fujiyoshida, pero aun mas barato! E igual de bueno! Comimos todo tipo de Niguiris y Rollos hasta estar más que saciados. Y luego comimos más. Tienen un sistema automatizado tan divertido, que dan ganas de pedir sushi todo el día. Y además se puede poner en inglés!
 

Ya con la panza llena de Sushi, proseguimos con el trayecto, que fue bastante llano y sin problemas. Cruzamos grandes ríos a través de puentes para bicicletas. Cuando creíamos que estábamos libres de cuestas, problemas y sorpresas, nos encontramos con que la ruta planeada, que eludía túneles y carreteras transitadas, también cruzaba la montaña por la vieja y ya mencionada ruta Tokaido, y para hacerlo, se metía por en medio de muy empinados y accidentados campos de té. Pendientes y subidas quizás más pronunciadas que las de Fuji. Cortas, sin tráfico, pero muy muy inclinadas. Imposible hacerlas sin hacer zig zag abarcando toda la calle y parando varias veces. La vista era fantástica: el paisaje, las ciudades que dejamos atrás y los campos de té verde y otros cultivos a nuestro al rededor. Sin mencionar otro atardecer de postal. Subimos a la cumbre, pedaleamos por la cresta de la montaña y luego bajamos en pendientes igual de escarpadas. Nos dejamos los frenos en esas bajadas. Y al volver al nivel del mar, la ruta pretendía que volviéramos a subir. Pero llevábamos ya muchas horas, ya nos hacíamos llegando a dormir; ya no estábamos para más subidas rompe rodillas. Así que cambiamos la ruta y nos incorporamos a una carretera secundaria más transitada. Al menos así logramos acelerar bastante.








En cuestión de minutos se hizo de noche. De nuevo con Ester alumbrando el camino, conseguimos llegar a nuestro destino del día, Kakegawa. Elegido en parte por ser una ciudad mediana, con hoteles y parques, pero sobre todo por albergar un castillo antiguo. Al llegar identificamos el castillo en la colina, blanco, iluminado y alumbrando toda la ciudad. En seguida buscamos posibles lugares para hacer wild camping y localizamos un par de opciones. Pero como aun era temprano para clavar una tienda en los jardines del castillo, decidimos ir a tomar nuestra merecida cerveza y tal vez comer algo. Aun teníamos la panza llena de Sushi!


Nos metimos a un restaurante típico japonés cerca de la estación de tren, nos sentamos en la barra y pedimos cerveza. Al poco rato llegó un sujeto de sombrero y se sentó al lado de Ester. Nos sirvieron un 'sampler' de comida, con sopa fría de quien sabe qué, Tofu tradicional de la zona, y un pescadito frito tipo cazón o similar. Al mismo tiempo, nuestro vecino de sombrero degustaba carne en un pequeño fogón de leña que le trajeron con su orden. Nos hizo plática.Alguna(s) cerveza(s) después y aun sin hablar mucho inglés, con ayuda de su smart phone y la maravillosa app de Google Translate (que nos ha servido muchísimo durante el viaje) el vecino de barra nos preguntó de dónde veníamos, a dónde íbamos y si pensábamos cenar algo. Resultó ser de lo mas simpático y cordial: Insistió en invitarnos algo de cenar! Pasamos un muy agradable rato charlando, smart phone mediante, con nuestro nuevo amigo y los camareros. Después de un rato pagó y se fue a su casa. 






Al poco rato nosotros también nos retiramos. Montamos la tienda en un parque cercano y dormimos como bebés.









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